El Instituto de Cultura Gitana participa en el acto institucional de conmemoración del Samudaripen en el Ministerio de Derechos Sociales

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, el Consejo Estatal del Pueblo Gitano y el Instituto de Cultura Gitana han organizado el acto institucional de homenaje a las víctimas del Samudaripen, el genocidio del Pueblo Romaní durante la Segunda Guerra Mundial. La conmemoración ha tenido lugar en el Salón de Actos Ernest Lluch con la participación de representantes institucionales, del movimiento asociativo gitano y de la ciudadanía comprometida con la defensa de los derechos humanos.

Cada 2 de agosto se conmemora la noche de 1944 en la que cerca de 4.300 personas de etnia romaní —hombres, mujeres, personas mayores y niños y niñas— fueron asesinadas en el Zigeunerlager de Auschwitz-Birkenau. Aquella noche sintetiza el destino de centenares de miles de personas romaníes perseguidas y exterminadas en Europa por razón de su origen étnico.

El Samudaripen fue uno de los episodios más horrorosos del proyecto racial nazi y, sin embargo, permaneció durante décadas en los márgenes de la memoria pública europea y mundial. Frente a esa amnesia selectiva, reconocer el Samudaripen significa integrar la experiencia histórica del Pueblo Romaní en el patrimonio común democrático europeo, afirmar la igual dignidad de todas las víctimas y defender el derecho de todos los pueblos a reivindicar su memoria.

Un acto de memoria, música y compromiso democrático

El acto, conducido por Noelia Cortés y Rocío Salazar, ha sido abierto con la interpretación sinfónica del “Gelem Gelem”, himno internacional del Pueblo Gitano, a cargo de la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas, con la solista Salomé Pavón, en una composición y dirección de Paco Suárez.

A continuación, las intervenciones institucionales han ido a cargo de Pablo Bustinduy Amador, ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030; Carmen Páez Soria, subsecretaria de Cultura del Ministerio de Cultura; Ismael Cortés Gómez, director del Instituto de Cultura Gitana; y Carmen Santiago Reyes, vicepresidenta segunda del Consejo Estatal del Pueblo Gitano.

El acto ha continuado con una ofrenda floral en homenaje a todas las personas gitanas que a lo largo de la historia han sido asesinadas, encarceladas, perseguidas o humilladas, acompañada de una lectura de frases a cargo del Consejo Estatal del Pueblo Gitano y de la interpretación de “Todos muertos”, también por la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas, bajo la composición y dirección de Paco Suárez.

 

La clausura del acto la ha asumido Patricia Bezunartea Barrio, directora general de Diversidad Familiar y Servicios Sociales y vicepresidenta primera del Consejo Estatal del Pueblo Gitano. Finalmente, el acto se ha cerrado con la interpretación de “Samudaripen”, una composición original creada especialmente para la conmemoración de los 600 años de la llegada del Pueblo Gitano a España y en memoria del exterminio de la población gitana en la Segunda Guerra Mundial.

La memoria como vigilancia democrática

Como recordó el director del Instituto de Cultura Gitana, Ismael Cortés, “ningún exterminio empieza con la violencia física: comienza cuando ciertos seres humanos dejan de ser reconocidos como iguales”. La historia demuestra que la deshumanización precede siempre a la violencia, y por ello la memoria se convierte en una forma de vigilancia democrática que garantiza hoy la no repetición de los horrores del pasado.

El acto ha reunido a representantes institucionales, miembros del movimiento asociativo gitano y personas comprometidas con la defensa de los valores democráticos y los derechos humanos, renovando así un compromiso que pertenece al conjunto de la sociedad.

“Tengo miedo de que Europa esté olvidando su pasado y de que Auschwitz solo esté dormido”. Ceija Stokja