Luto por la muerte de Pepe Habichuela: la Guitarra Gitana del Albaicín que abrió el Flamenco al mundo

Artículo de Ismael Cortés | Director del Instituto de Cultura Gitana

Pepe Habichuela

El maestro granadino, miembro de una de las grandes dinastías flamencas, desarrolló durante más de seis décadas un lenguaje musical propio: profundamente arraigado en la tradición gitana y, al mismo tiempo, abierto al jazz, la música india y las nuevas generaciones flamencas.

El guitarrista Pepe Habichuela, una de las figuras más influyentes del flamenco contemporáneo, falleció ayer en Madrid. Con su muerte desaparece uno de los últimos representantes de una generación que transformó el toque flamenco sin romper el vínculo con sus raíces.

José Antonio Carmona Carmona nació en Granada en 1944. Gitano del Albaicín, pasó su infancia junto a sus hermanos en una cueva del barrio, en un ambiente donde la música no era todavía una profesión, sino parte de la vida cotidiana. Su padre reunía allí a familiares y amigos después de tocar en las tabernas; las guitarras, las palmas y el baile formaban una escuela de arte sin aulas. Con apenas 12 años, Pepe ya recorría el Sacromonte acompañando el cante y el baile.

Del Albaicín a los tablaos de Madrid

Pepe Habichuela pertenecía a una estirpe que había comenzado con su abuelo, Habichuela el Viejo, y que continuaron su padre y sus hermanos Juan, Luis y Carlos. Aquella herencia familiar le proporcionó un conocimiento profundo de los códigos del flamenco, pero nunca convirtió la tradición en una frontera.

A comienzos de la década de 1960 dejó Granada para seguir los pasos de su hermano Juan en Madrid. En 1964 comenzó a trabajar en Torres Bermejas, uno de los grandes tablaos de la capital. Después llegarían Las Brujas, el Café de Chinitas y las compañías de baile, además de las giras y grabaciones junto a cantaores como Pepe Marchena, Juanito Valderrama, Fosforito, La Paquera de Jerez, Camarón de la Isla, Carmen Linares y Pansequito.

Durante décadas fue, ante todo, un extraordinario guitarrista de acompañamiento. Sabía cuándo sostener al cantaor, cuándo responderle y cuándo guardar silencio. Su toque construía el espacio en el que podía crecer el cante.

La alianza decisiva con Enrique Morente

El encuentro con Enrique Morente cambió la trayectoria de ambos y dejó una huella profunda en la historia del flamenco.

Juntos grabaron dos discos fundamentales: Homenaje flamenco a don Antonio Chacón y Despegando, publicados en 1977. El primero recuperaba con rigor la tradición de uno de los grandes maestros del cante; el segundo ensayaba nuevas composiciones, armonías y formas de entender el flamenco. Tradición y vanguardia aparecían así como partes de una misma conversación.

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Habichuela introdujo en aquellas grabaciones conceptos armónicos poco habituales y desarrolló una forma de acompañar reconocible por su claridad, su tensión rítmica y su libertad. Berklee College of Music destacó posteriormente aquella búsqueda de nuevos horizontes y su capacidad para incorporar el bajo, la percusión y elementos del jazz sin diluir el carácter flamenco de su guitarra.

La colaboración con Morente se prolongó durante cerca de tres décadas. Volvieron a encontrarse en discos como Negra, si tú supieras y en numerosos escenarios. Más que una suma de talentos, su trabajo fue un laboratorio artístico: una manera de preguntarse hasta dónde podía avanzar el flamenco sin dejar de reconocerse a sí mismo.

El encuentro con Don Cherry: flamenco y free jazz

El encuentro con el trompetista estadounidense Don Cherry, una figura esencial del free jazz, tuvo lugar en 1983. No dio lugar a una colaboración discográfica prolongada, pero adquirió un enorme valor simbólico: dos músicos procedentes de tradiciones distintas se reconocían a través de la improvisación.

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La fotografía de ambos, tomada por Mario Pacheco, terminó convirtiéndose en una imagen representativa de la vocación internacional de Pepe Habichuela. Cherry describió poéticamente su sonido afirmando que su guitarra sonaba como un árbol que lloraba. Tocaron juntos en el club Zeleste de Barcelona, en un diálogo entre el fraseo libre de la trompeta y la arquitectura rítmica del flamenco.

Discografía de una revolución serena

Aunque participó como acompañante en más de 120 grabaciones, la discografía de Pepe Habichuela como protagonista fue relativamente concentrada. Cada uno de sus trabajos, sin embargo, abrió una dirección diferente.

Pepe Habichuela / A Mandeli / ペペ・アビチュエラ | ウララカオーディオ

A Mandeli, publicado en 1983, marcó la decisiva presentación de Pepe Habichuela como solista. El disco apareció en Nuevos Medios, el sello creado por el fotógrafo y productor Mario Pacheco, que lo invitó a inaugurar la colección Los Jóvenes Flamencos. El título rendía homenaje a su abuelo, Habichuela el Viejo, fundador de la dinastía familiar. Sin embargo, el álbum no se limitaba a mirar hacia atrás: recogía las innovaciones armónicas, rítmicas y expresivas que el guitarrista había desarrollado durante sus años de trabajo con Enrique Morente y las proyectaba hacia el flamenco que estaba a punto de llegar.

A su alrededor se reunió una formación que anticipaba buena parte de aquella renovación. Carles Benavent, músico barcelonés y uno de los grandes transformadores del bajo eléctrico, aportó al disco una profundidad melódica y rítmica poco habitual hasta entonces en el flamenco. Su trayectoria estaba ya vinculada a algunas de las principales experiencias de encuentro entre flamenco y jazz: había trabajado con Paco de Lucía y colaboraría con figuras internacionales como Chick Corea, Quincy Jones y Miles Davis.

Juan José Carmona Amaya, conocido como El Camborio, sobrino de Pepe Habichuela, participó a la guitarra y el laúd. Poco después se convertiría en uno de los fundadores de Ketama y en una figura relevante como guitarrista, compositor y productor. Su hermano Antonio Carmona intervino en la percusión. Con el tiempo sería la voz principal de Ketama y uno de los rostros más reconocibles del llamado nuevo flamenco, antes de desarrollar también una carrera en solitario. Junto con Josemi Carmona, hijo de Pepe Habichuela, ambos trasladarían la herencia de los Habichuela a un lenguaje abierto al jazz, el pop, las músicas latinoamericanas y los sonidos africanos.

En la percusión estaba también el brasileño Rubem Dantas, integrante del grupo de Paco de Lucía y uno de los músicos que contribuyeron a incorporar el cajón peruano al flamenco. Su presencia reforzaba la dimensión internacional del proyecto y aportaba una concepción del ritmo procedente de las músicas afrobrasileñas y latinoamericanas.

Los créditos de A Mandeli reunían así guitarra y laúd, bajo eléctrico y nuevas percusiones alrededor del toque profundamente gitano de Pepe Habichuela. Este disco era una imagen anticipada de las tendencias flamencas de las décadas siguientes.

‎Habichuela en Rama by Pepe Habichuela on Apple Music

Habichuela en rama, publicado en 1997 por Nuevos Medios, llegó catorce años después de A Mandeli y mostró a Pepe Habichuela en una nueva etapa de madurez. Si su primer trabajo como solista había anticipado el flamenco que estaba por venir, este segundo álbum presentaba ya a ese nuevo flamenco plenamente desarrollado y dialogando con la rama familiar. El disco fue producido por su hijo, Josemi Carmona, quien desde entonces asumiría un papel fundamental en la orientación y la producción de sus siguientes grabaciones.

Junto a la familia apareció Antonio Vargas Cortés, El Potito, entonces uno de los jóvenes cantaores más prometedores. Su participación reforzaba el carácter intergeneracional del disco: Pepe Habichuela no se presentaba únicamente como patriarca de su propia saga, sino como referente de las nuevas promesas que estaban renovando el flamenco en los años noventa.

La instrumentación ampliaba todavía más ese diálogo. El contrabajista Víctor Merlo, formado en el jazz y graduado en Berklee, proporcionaba una base contemporánea. En las percusiones intervenían músicos como Tino di Geraldo, Bandolero y Chaboli, figuras vinculadas a la incorporación del cajón, la batería, las tablas y otras sonoridades al lenguaje flamenco.

El álbum contenía seguiriyas, soleares, tarantas y soleares por bulerías, entre otras formas, y estaba compuesto casi íntegramente por Pepe Habichuela. Piezas como Amanecer, Hondo, Remate o A Machuka mostraban que su innovación no dependía de abandonar los palos tradicionales. Consistía en ampliar la armonía, incorporar otros instrumentos, alterar el tempo y compartir la creación con los músicos más jóvenes.

Habichuela en rama fue, por tanto, algo más que un encuentro familiar. El disco plasmó una forma gitana de entender la música como patrimonio vivo: el conocimiento pasa de padres a hijos y de tíos a sobrinos, y en ese proceso de transmisión el flamenco evoluciona. Cada generación lo recibe, lo interpreta y lo transforma. Pepe Habichuela ocupaba el centro de aquella transmisión como un maestro dispuesto a escuchar el sonido del futuro.

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Yerbagüena, publicado por Nuevos Medios en 2001 junto a The Bollywood Strings, fue uno de los proyectos más ambiciosos de la madurez de Pepe Habichuela. El álbum reunió su guitarra con la orquesta india dirigida por Chandrú, violinista, compositor y director. Producido y dirigido musicalmente por su hijo Josemi Carmona, fue grabado entre Madrid, Barcelona y Bangalore, después de un proceso de creación que se prolongó durante alrededor de un año y medio.

Habichuela y Chandrú se habían conocido en Europa en el entorno de una colaboración con Nitin Sawhney, compositor y productor británico de origen indio que se convertiría en una de las figuras más destacadas del encuentro entre la música electrónica, el jazz y las tradiciones del sur de Asia. Tras escuchar al guitarrista granadino en Holanda y Bélgica, Chandrú lo invitó a participar en un concierto en Londres. Mario Pacheco, fundador de Nuevos Medios, facilitó aquel primer acercamiento.

Chandrú no se limitó a añadir una sección de cuerdas sobre las composiciones flamencas. Escribió arreglos, tocó el violín y adaptó la sonoridad de The Bollywood Strings al compás de Habichuela. Parte del trabajo se realizó mediante un intercambio de grabaciones entre Madrid y Bangalore: Pepe enviaba sus piezas y Chandrú respondía incorporando la orquesta. De ese diálogo surgió, por ejemplo, Bangalore Krishna, construida a partir de una bulería anterior del guitarrista. El tema principal aparecía además en dos versiones: Yerbagüena (Oriente), con arreglos de Chandrú, y Yerbagüena (Occidente), ordenada desde la perspectiva de Pepe y Josemi Carmona.

Aquel intercambio se extendía también al resto de los participantes. Enrique Morente, a quien Habichuela definía como su “otro yo”, cantó en Se la llevó Dios. Su presencia recuperaba la alianza artística que ambos habían iniciado en Granada y desarrollado desde los años setenta. Guadiana —nombre artístico del cantaor madrileño Antonio Suárez Salazar— interpretó una toná que desembocaba en una siguiriya grabada en directo en el Festival Grec de Barcelona. En aquella pieza entraban progresivamente la guitarra de Habichuela, el violín de Chandrú y el sitar, hasta confluir en las cabales.

Participó también Ketama, el grupo formado por Josemi Carmona y sus primos Juan José y Antonio Carmona. Junto a ellos aparecían el percusionista Tino di Geraldo y Javier Colina, contrabajista navarro vinculado tanto al jazz como a la música cubana y al acompañamiento flamenco. La grabación reunía así a la familia Carmona, músicos indios y algunos de los artistas más abiertos de la escena española alrededor del toque de Pepe Habichuela.Hands - Dave Holland - Pepe Habichuela - CD album - Achat & prix | fnac

Hands, publicado en 2010, reunió a Pepe Habichuela con el contrabajista británico Dave Holland en uno de los diálogos más logrados entre flamenco y jazz. Holland era ya una figura reconocida en la escena global del jazz: había sido descubierto por Miles Davis en Londres y había participado en discos decisivos como In a Silent Way (1969) y Bitches Brew (1970), además de desarrollar una extensa carrera como compositor, director e improvisador.

Dave Holland y Pepe Habichuela Flamenco Quintet | NN North Sea Jazz Festival

La colaboración comenzó en 2007 y maduró durante varios años de ensayos y conciertos. El disco reunió fandangos, tangos, tarantas, seguiriyas, bulerías, rumbas y soleares. En piezas como Camaron, dedicada a Camarón de la Isla, el contrabajo respondía a la guitarra con una profundidad cercana al cante; en otras, ambos instrumentos intercambiaban silencios, frases e improvisaciones sin perder el compás flamenco. La formación se completaba con Josemi Carmona, a la segunda guitarra, y los percusionistas Juan Carmona e Israel Suárez “Piraña”.

Un estilo propio

Pepe Habichuela desarrolló un lenguaje musical inmediatamente reconocible. Su toque reunía un rasgueado poderoso, una pulsación precisa y una afinación especialmente cuidada. Elegante y audaz. Había en su guitarra contundencia, pero también espacio, sobriedad y una manera muy personal de administrar el tiempo.

Su innovación nunca partió del rechazo a lo antiguo. Había estudiado las formas de Ramón Montoya, Niño Ricardo, Sabicas, Melchor de Marchena y Mario Escudero. Desde ese conocimiento modificó acentos, amplió armonías y dio un carácter nuevo a algunos palos. Él mismo explicó cómo había transformado el ritmo de la seguiriya hasta desarrollar lo que acabaría conociéndose como la “seguiriya nueva”.

En su guitarra, la raíz gitana no fue un recurso ornamental ni una etiqueta comercial. Fue memoria familiar, experiencia del Albaicín y conocimiento transmitido de generación en generación. Precisamente por conocer la tradición desde dentro pudo abrirla a otros lenguajes musicales.

La continuidad de una dinastía

Su influencia se extendió también a través de su familia. Su hijo Josemi Carmona y sus sobrinos Juan José “El Camborio” y Antonio Carmona formaron Ketama, uno de los grupos decisivos en la expansión del nuevo flamenco durante las últimas décadas del siglo XX.

Pero su magisterio se extendió más allá de la saga de los Habichuela. Pepe se rodeó de artistas jóvenes, acompañó a nuevas voces y colaboró con intérpretes como Marina Heredia, Estrella Morente, Rocío Márquez, Silvia Pérez Cruz y Ojos de Brujo. Para él, la transmisión no consistía en exigir que los jóvenes tocaran como sus mayores, sino en ayudarles a encontrar una voz propia.

HOMENAJE A PEPE HABICHUELA. ESPECIALES RADIO 3

En 2017, la 2 de RTVE emitió el especial, ‘A Pepe Habichuela: 60 años de guitarra flamenca’, dos horas que resumen las mejores actuaciones de esos conciertos del artista junto a Estrella, Soleá y Kiki Morente, Arcángel, Antonio Canales, José Mercé, Tomatito, Niña Pastori, Silvia Pérez Cruz, Miguel Poveda, Jorge Pardo, o Josemi Carmona, hijo del guitarrista.

Su trayectoria fue reconocida con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y, en febrero de 2026, con la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, concedida por el Gobierno en atención a sus méritos artísticos y su contribución al patrimonio cultural español.

Pepe Habichuela nos lega una forma original de vivir e interpretar el flamenco: la de un arte capaz de cruzar fronteras, reconocerse en otras músicas y transformarse sin perder jamás la memoria profunda de la que nace.

Una guitarra nacida en una cueva del Albaicín que terminó hablando al mundo entero.