CUADERNOS GITANOS: De la India a Soniquete pasando por Macondo

Conforme se iban abriendo y cerrando las puertas automáticas
y asomaban los viajeros atlánticos procedentes
de la capital del distrito de Cundinamarca me llamó la
atención lo que parecía una familia formada por seis
adultos, que desprendían un acogedor aroma a orégano
fresco, y una niña vestida con una camiseta que hacía propaganda
de un taller mecánico del antiguo municipio de Usaquén. Mis ojos
no pudieron por menos que atender a un hombre rubio que hedía a
perros muertos. Gracias al señor bendito la policía lo detuvo y se lo
llevó de allí, imagino que por infringir las normas internacionales
que regulan los vertidos tóxicos…

Para leer el artículo completo, puedes descargarlo aquí. 

Artículo de Sebastián Porras Soto

Sin comentarios

Deja un comentario

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar