18 Jul Petre‑Florin Manole: el primer ministro gitano de la Unión Europea y un símbolo de cambio
El nombramiento de Petre‑Florin Manole como Ministro de Trabajo, Familia, Juventud y Solidaridad Social en Rumanía representa un acontecimiento histórico para la comunidad romaní y para toda Europa. Por primera vez, una persona gitana accede a un cargo ministerial de alto nivel dentro de la Unión Europea, en un país donde las desigualdades étnicas continúan siendo un desafío pendiente.
Una vida marcada por el compromiso
Nacido en 1983 en Slobozia, una ciudad rumana afectada por la desindustrialización, Manole creció en el seno de una familia gitana trabajadora. Su madre, costurera, emigró a España como temporera, mientras su padre encadenó empleos tras el cierre de la fábrica donde trabajaba.
Desde joven, Manole vivió en primera persona la discriminación estructural. Como él mismo ha recordado en entrevistas, una profesora le dijo en la escuela: “Eres inteligente, lástima que seas gitano”. Esa experiencia, lejos de detenerlo, marcó su decisión de estudiar y trabajar por un futuro diferente, tanto para él como para su comunidad.
De la sociedad civil a la política
Licenciado en Historia por la Universidad de Bucarest, Manole comenzó su carrera en organizaciones romaníes de derechos humanos y memoria, como la Agencia Împreună o el Instituto Elie Wiesel. Más adelante, colaboró como consultor con instituciones públicas y organismos internacionales.
En 2016 fue elegido diputado por el Partido Social Demócrata, y desde entonces ha ocupado diferentes cargos públicos hasta alcanzar, en junio de 2025, la titularidad del Ministerio de Trabajo.
Retos sociales y económicos
Su nombramiento llega en un momento de alta tensión económica para Rumanía. Con un déficit del 9,3 % y ajustes presupuestarios en marcha, el nuevo ministro ha anunciado una inversión de 800 millones de euros para mejorar el empleo en zonas rurales, muchas de ellas con fuerte presencia romaní.
Manole ha destacado que estas medidas no solo buscan justicia social, sino también reactivar la economía desde la inclusión. Su enfoque combina eficiencia institucional con sensibilidad comunitaria.
Una figura que rompe el silencio
Más allá de sus competencias ministeriales, la figura de Manole es altamente simbólica. En palabras del sociólogo Ciprian Necula, también romaní, su nombramiento rompe un tabú: el de personas gitanas que, incluso teniendo cargos relevantes, ocultan su identidad por miedo al estigma.
Manole, en cambio, se ha presentado públicamente como gitano. Su visibilidad contribuye a normalizar la presencia romaní en espacios de poder, y envía un mensaje claro: la diversidad no resta, suma.
Un paso hacia una Europa más inclusiva
Desde el Instituto de Cultura Gitana celebramos este avance como una muestra de que el Pueblo Gitano tiene mucho que aportar a la vida pública. Manole encarna el talento, el esfuerzo y la vocación de servicio que existen en nuestra comunidad, y que durante demasiado tiempo han sido invisibilizados.
Este hito, que marca un antes y un después en la representación política gitana, debe inspirar a otros países europeos a avanzar hacia estructuras más equitativas y diversas.
📌 Parte de la información recogida en esta noticia se ha elaborado a partir del reportaje publicado por Raúl Sánchez Costa en el diario El País el 16 de julio de 2025, así como de fuentes adicionales del ámbito político y académico rumano.