8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

Desde el ICG estamos orgullosos de las manifestaciones de mujeres del 8 de Marzo. De algún modo es el final de una época y el comienzo de otra diferente. Las mujeres hemos demostrado que tenemos  fuerza en la calle, y la tenemos  porque la causa de la libertad y la igualdad pueden estar latentes durante un tiempo, pero cuando se exteriorizan siempre son el hilo conductor de las grandes causas políticas. La libertad y la igualdad son derechos complementarios y en muchas ocasiones sinónimos. Somos libres porque somos iguales y somos iguales porque somos libres. La libertad y la igualdad no admiten espacio físico entre su afirmación y su ejercicio. Ser libre e igual es luchar por serlo y nunca se consiguen del todo. La libertad y la igualdad siempre están unos metros más allá y cada época exige nuevas conquistas y nuevos derechos. Ahora se habla de los llamados Derechos de la tercera generación que están por conseguir, el derecho a un medio ambiente limpio, el derecho a la diversidad cultural, el derecho a la paz…

El feminismo está tan globalizado como la desigualdad que combate, pero  debe estar tan cercano a los ojos como la ventana de tu casa y tan cerca del corazón como las venas que lo riegan. En Nigeria el feminismo reclama a Boko Haram que le devuelva las niñas secuestradas y se ha creado una plataforma feminista que se llama «devolvednos a nuestras niñas». En Hollywood el feminismo ha puesto en marcha una campaña seguida también en Europa Me too ( yo también)  que hace referencia a los abusos cometidos por los productores de cine con las actrices o simplemente de jefes con sus subordinadas en los puestos de trabajo. En India y en otros países el feminismo es exigir protección en los servicios públicos como autobuses o trenes para no ser violadas.  En países árabes el feminismo es luchar por la supresión del burka e incluso  del hiyab . En España y Europa este 8 de Marzo se ha dedicado fundamentalmente a luchar contra la brecha salarial.

 

El feminismo gitano es la lucha por la igualdad sin perder la identidad gitana.

Las Romnia (mujeres gitanas) exigen la igualdad cuando la diferencia las discrimine, y exigen la diferencia cuando la igualdad las desidentifique, o más claramente las desgitanice. Igualdad e identidad deben ser complementarias y en determinados contextos sinónimos. La identidad literalmente proviene de idem/eadem/idem (en latín, uno mismo, el mismo). La identidad es por lo tanto, lo que somos. Más literariamente la identidad es como siente nuestro corazón. Y nuestro corazón siente como mujeres gitanas, suena y sueña como mujeres gitanas, vive cada día como mujeres gitanas. Por tanto no puede haber incompatibilidad  entre ser feminista y ser gitana sencillamente porque es lo que somos. Y al igual que otras mujeres en otros contextos exigen objetivos que compartimos el feminismo gitano lucha por el derecho a la educación para acceder a la enseñanza secundaria y universitaria sin que nadie nos ponga barreras, ni internamente dentro del mundo gitano ni externamente en la sociedad mayoritaria.

Nuestro feminismo es un grito de libertad para que nadie impida que las niñas estudien formándose para lograr un empleo de calidad. En este sentido debe producirse una doble lucha. Internamente la sociedad gitana debe entender que el derecho a la educación secundaria y universitaria no es incompatible con la fe religiosa cualquiera que sea la religión que profesemos, ni con el mantenimiento de la virginidad (que en todo caso es una decisión individual y no colectiva), ni con el respeto a las costumbres familiares, ni con la posibilidad de contraer matrimonio (que igualmente es una decisión personal y no colectiva). Externamente la sociedad mayoritaria y especialmente los poderes públicos deben entender que la cultura gitana debe formar parte de los curriculum escolares evitando su invisibilización y adicionalmente debe efectuarse una política de becas específica para niñas gitanas que las equipare a la media de las españolas en los diferentes niveles educativos.

Y finalmente debe favorecerse la contratación de universitarias gitanas una vez finalicen sus estudios para demostrar que el camino emprendido es el correcto y servir de referente a las familias gitanas para favorecer un efecto multiplicador. Estas metas no son inalcanzables porque la justicia nunca es inalcanzable, pero sí exigen el esfuerzo de todos. De núcleos gitanos que deben abandonar cualquier planteamiento fundamentalista y de núcleos no gitanos que deben abandonar la romofobia/antigitanismo para pasar a políticas públicas de discriminación positiva. El feminismo gitano necesita, por tanto, apoyos internos y externos pero no cabe duda que lo conseguiremos. Todas juntas, sin miedo a la libertad.

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