🕊️ En memoria de Sabú Porrina

Una pérdida doble que enluteció al flamenco gitano.

Hace apenas unos días, el mundo del flamenco recibió dos golpes dolorosos: el fallecimiento del cantaor Ramón “El Portugués” —figura emblemática del flamenco extremeño— el 16 de junio en Mérida a los 77 años. Tan solo una semana más tarde, su hijo, Sabú Suárez Escobar, conocido como Sabú Porrina, también perdía la vida a los 41 años.

Sabú Porrina, heredero de la saga de “Los Porrinas”, fue un percusionista respetado y versátil, colaborador habitual de artistas como Paco de Lucía, Tomatito, Ketama o Diego El Cigala, y parte también de espectáculos coreográficos con Joaquin Cortés o Antonio Canales.

“Sólo una semana después… Tan solo una semana después de la muerte de su padre”

El vacío que dejan padre e hijo es difícil de medir. Ramón “El Portugués”, sobrino y yerno de Porrina de Badajoz, fue pilar del cante jondo y ejemplo de fidelidad a la tradición. Sabú, por su parte, encarnó la fusión y el mestizaje en el flamenco contemporáneo, manteniendo siempre viva la raíz familiar y el compás de su linaje.

🔹 El dolor del adiós


Dos generaciones se fueron en apenas siete días. El mundo flamenco llora el silencio de estas dos voces unidas por el mismo árbol genealógico —ambos portadores de la historia centenaria de los Porrinas— que hoy, aún en el eco, resuena con una nostalgia irremplazable.

Desde el Instituto de Cultura Gitana acompañamos con respeto y cariño a la familia Suárez Escobar, así como a la comunidad flamenca. Sabú y Ramón simbolizan la continuidad del arte, la memoria y la identidad gitana. Su huella no se borra: sigue viva en cada tablao, en cada compás, en cada resonancia que brota desde el alma.